miércoles, 19 de febrero de 2014

MI MEJOR AMIGO (manual para la enseñanza de la lectura y de la escritura) por MANUEL CÁMARA MARTÍNEZ ( Vitoria, 1964)





Sólo dispongo de algunas páginas del libro y una observación me lleva a estas reflexiones:
Precedentes  referidos a la metodología utilizada los tenemos en los “Manuscritos enciclopédicos” de finales de siglo XIX y principios del XX publicados por Paluzie, Calleja, etc., pero dedicados a alumnos que ya dominan el mecanismo de la lectura y de la escritura, tal como lo observamos en este libro de Cámara.
Sería interesante saber si este libro ha tenido como precedentes otros anteriores referidos a la etapa de iniciación de la enseñanza de la lectura.
El pautado y la caligrafía utilizada derivan de la letra bastarda española adaptada a la escuela.  En el método onomatopéyico de Martín Sanabria (Imprenta Garijo, Toledo, 1956) se ve mucha nitidez esta tendencia.
Tanto el trazado caligráfico como las ilustraciones están realizados con delicadeza, dotando a cada página de una indudable belleza plástica.
El contenido textual sigue una tendencia de otros libros de iniciación a la lectura, tal vez el más próximo lo vemos en el Parvulito de Álvarez.
Pienso que Cámara puede ser considerado un maestro con notables cualidades didácticas, que como otros colegas que le precedieron han mejorado e impulsado notablemente la enseñanza de la lectura y escritura.


PRÓLOGOS


Apreciación

La Inspectora de La Enseñanza de Álava, y acerca de «MI MEJOR AMIGO» ha tenido a bien decir:
Con mucho gusto he ojeado el librito con que va Vd. a continuar su trabajo personal sobre el método fonomímico de enseñanza de la lectura y escritura.
La primera enseñanza alavesa, tiene que agradecer a Vd. el interés y esfuerzo con que ha procurado darnos a conocer y divulgar, sin escatimar molestia, innova­ciones metodológicas interesantes, que incluso ha com­pletado con su propia iniciativa; y ahora, con su publi­cación, pone Vd. en mano de quienes quieran adaptarlas, el medio mejor para ello. Indispensable para este objeto, reúne además cualidades que lo harían útil para cualquier procedimiento, y entre ellos recuerdo, y me complazco en señalar, el orden lógico y pedagógico en la presentación de elementos, la acertada elección de palabras interesantes, delicadas, conocidas del niño, o susceptibles de ser captado su significado en tan tem­prana edad, los bonitos y numerosos dibujos, que lo  ilustran en graduación de dificultades, constituyendo algunas páginas encantadoras por su valor intuitivo; y no quiero dejar de nombrar el valor caligráfico de las muestras impecables, que transforman, paulatinamente, el esquema cuadriculado en una ciara y primorosa letra.
Deseándole a Vd. mucho éxito en su empeño, me es grato ofrecerme de Vd. siempre buena amiga»
Isabel Romero
Inspectora-Jefe de 1ª Enseñanza

(Prólogo de la jefatura del Servicio Español del Magisterio)
Este libro es servicio, El servicio le dio vida y luego por especial servicio: carácter y valor,
Manuel Cámara sabe a cuánto obliga el servicio que el maestro tiene a su cuidado. Y con el espíritu abierto a todo viento y todo sin que nadie se lo exigiera, estudió, puso en práctica y mejor, nuevo y mejor método para que nadie dejara de saber leer y para con facilidad y con prontitud y fijeza todo español supiera del derecho  y el deber de una mínima cultura,
Además Jefe del Servicio Español del Magisterio encauza inquietud docente hacia donde ese su Servicio podía y debía su más amplia difusión y su resultado más definido. Y por esto intervino la. Obra Social del Movimiento. Ella encargó a Manuel Cámara la fundación y dirección de una Academia para practicar la Idea. En auténtico quehacer social vimos todos cómo niños y adultos, soldados analfabetos leían y escribían como en un juego si titubeo y con asombrosa rapidez. La curiosidad de muchos ha supuesto el reconocimiento de una labor eficaz digna del más singular elogio y del más cálido aplauso.
Todos cuantos hemos ayudado a Manuel Cámara hemos comprobado cómo ha sabido doblemente cumplir su servicio, el orgullo de haber contribuido con una obra social de España a la ingente y difícil tarea cultural que el Gobierno Nación lleva a cabo por mandato especialísimo de nuestro providencial Caudillo. Porque hoy los maestros de Álava por obra del libro, hasta ahora no impreso, han conseguido en que no quedase un solo analfabeto. Y el hacer constar este elogio y la ofrenda que ha querido destacar este prólogo.
Prólogo del autor
   Querido niño:                                           
Bajo el sol azul de España, fue mecida tu cuna; en lengua española te cantó tu mamá deliciosas canciones para que te adormecieras y en este idioma han elevado a Dios tus labios infantiles tus primeras oraciones. Por la gloria del suelo bendito en que has nacido, fueron tus abuelos asombro del mundo, luchando heroicamente olla tierra y en los mares y aquí están enterrados tus seres queridos.
Esto quiere decir que eres español; que tienes el inmenso orgullo de: ser hijo de la gloriosa Madre España y que Ella es tu Patria.
¿Verdad que te gustaría saber lo que tu segunda Madre ha representado en la Historia, para llevarla siempre en el corazón y defenderla con todo tu coraje y entusiasmo?  ¿Sí? Pues bien; lee con atención esta carta que te dirijo con todo cariño y que te deja señalada la grandeza de España y los muchos motivos que tenemos para amarla, venerarla y respetarla.
•
Nuestra amadísima. Patria interpuso su pecho generoso entre el corazón de Europa y la espada retorcida de los árabes que querían invadirla, completó la geografía del mundo con el descubrimiento de América y con la guerra de la Independencia, volvió a salvar a Europa del gobierno abusivo de ese ambicioso general francés que se llamó Napoleón y que fue emperador de Francia; dio a Roma sus sabios más notables y sus emperadores más ilustres; frenó en Lepanto el poder de los turcos; produjo la literatura más rica que ha conocido el Mundo y ha dado al cielo los mejores Santos y a la Tierra los artistas más maravillosos junto con los héroes valientes.

Ha sido grande, rica y poderosa cuando los españoles rezan la España de María Santísima y fue chica, infeliz y sin prestigio cundo se apartó de Dios y de la Santa Fe. Con Dios por sostén, nuestra Patria fue fuerte y dichosa y, lejos de Él, todo fue pequeñez y desgracia.
Si hoy España ve entrar de nuevo por sus puertas la paz,  y la prosperidad que en los últimos tiempos ya no existían por el oprimida y bajo el infortunio de unos malos gobernantes, es de querido niño, un capitán, un maravilloso soldado, el más grande patriota y el más valiente de los héroes, un caballero español FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, junto con un puñado de buenos españoles, levantó su espada para cortar todo lo podrido que nuestra querida Patria y para que esta pudiera volver los ojos con libertad.
Por ello, mi querido amiguito, cuando veas y donde veas una bandera roja y amarilla ondear sus pliegues el viento, descúbrete y bésala con cariño, que ella representa toda la Historia de tu segunda Madre, y tú  res la sangre vertida por tus mayores en su defensa, libertad.

Y nada más, recibe de este «Mi mejor amigo...» el saludo de despedida y, como esperanza de nuestra Patria que eres, defraudes la fe que tenemos en ti, semilla de mártires, grita conmigo y con todas las fuerzas de tus pequeños pulmones:   ¡Viva España! ¡Arriba siempre, España!   ¡Viva Franco!

Tuyo
EL AUTOR











martes, 18 de febrero de 2014

ÁLAVA: REIVINDICACIONES SALARIALES DE LOS MAESTROS DE ESTA PROVINCIA EN EL AÑO 1911.

Se transcribe un escrito dirigido por los presidentes de la asociación provincial de maestros de los partidos de Amurrio, Laguardia y Vitoria “sobre que se disponga para que puedan hacer efectivos los beneficios de vigentes disposiciones en que el Estado pague sus haberes”
DOCUMENTO
A la Excma. Diputación provincial de Álava
“Los que suscriben Presidentes de la Asociación provincial de maestros y de las de los partidos de Amurrio, Laguardia y Vitoria, tienen el honor de manifestar a V.E. lo siguiente:
Que a pesar de los plausibles deseos de esas Excma. Corporación en pro del mejoramiento de la enseñanza y de Magisterio público de esta provincia, se repite en la actualidad el hecho de que éste quede excluido nuevamente de los beneficios que al del resto de España conceden las recientes reformas emanadas del Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes.
Para conseguir que termine este estado de excepción se atreven a exponer los exponentes a proponer la siguiente fórmula. Que conforme vienen haciendo los Ayuntamientos de las demás provincias del reino, esta Diputación ingrese en el Estrado el importe de sus actuales atenciones de primera enseñanza, con cuya medida en nada se perjudicarían los intereses de la Corporación, obteniendo en cambio la ventaja de quedar a cargo del Estado el pago de todo aumento por virtud de ulteriores reformas.
Por tanto, nos atrevemos a suplicar a esa Excma. Diputación, se digne tomar en consideración lo expuesto y aceptar la fórmula indicada u otra que vea más oportuna y sea favorable a la aspiración del Magisterio público de esta provincia.
Es gracia que desean obtener de la alta ilustración, bondad y rectitud de V.E. cuya vida guarde dios muchos años.”
Vitoria 4 de octubre de 1911
Firmado y rubricado:
José García y López; José Montón; Lucas Rey y Pedro Pino.

Escrito de la Diputación provincial de Álava con referencia a la anterior solicitud
“Excmo. Señor:
“La Comisión especial de Instrucción pública ha examinado la instancia que a V.E.  dirijen  los Presidentes  de la Asociación provincial de Maestros y de los partidos de Amurrio, Laguardia y Vitoria solicitando que, con el fin de que las recientes reformas de instrucción pública que tanto benefician a la clase que representan, puedan hacerlas efectivas en esta provincia, se abonen al Estado las cantidades que los ayuntamientos destinan a la primera enseñanza, con lo cual en nada se perjudican los intereses provinciales ni municipales y se obtendrían ventajas de quedar a cargo del Estado aquellas atenciones y todo aumento que se pueda conceder por ulteriores reformas y el de que los maestros que viven en Álava al quedarse en igualdad de condiciones que los demás de la nación, disfruten las mejoras de que queda hecho merito.
Teniendo en cuenta que este asunto está íntimamente  relacionado con la Real Orden del Ministerio de Instrucción pública de los corrientes y que la Diputación tiene nombrada una Comisión que habrá de trasladarse a Madrid en plazo breve para gestionar varios asuntos, entre ellos algunos relacionados también con el Instrucción mencionado,
La informante opina que V.E. debe conceder amplias facultades a la Comisión nombrada para resolver en el asunto de acuerdo con las representaciones de las provincias hermanas, conviniendo al efecto con el Estado, previas gestiones oportunas, cuanto relacionado con el particular estimen beneficios a los intereses del País.
V.E. sin embargo resolverá lo más acertado.
Vitoria veintidós de Noviembre de mil novecientos once.
Firmado y rubricado (dos firmas ilegibles) y la tercera se lee: Cayetano Fernández.”

Anexo
En sesión celebrada el día 23 de Noviembre de 1911
“Leido el precedente informe S.E. vino en prestarle aprobación, elevándolo a decreto,
P.A. de S.E.  El Secretario de Gobierno, Luis de Zumarraga (firmado y rubricado) “
(Fuente: Archivo provincial, armario 37, legajo 24-nº 61)




ÁLAVA. Obligaciones de los maestros y maestra de escuelas públicas de primeras letras establecidas en esta ciudad para niños y niñas (1816)


La Comisión de Escuelas, cumpliendo con el encargo que US, se sirvió hacerla, relativo a las obligaciones de los Maestros, propone las que contempla deben observar; a saber.,
1. Deberá presentar el Maestro principal a la Comisión de escuelas nombrada por el Ayuntamiento, el reglamento interior que se  ha de observar por los tres Maestros en  sus clases respectivas, previos informes que deberá tomar del segundo y tercero, los cuales estarán  en todo tiempo sujetos al dicho primero y principal en el método de la enseñanza, y demás relativo a la instrucción,  disciplina y policía, reconociéndolo por su Jefe inmediato, y por cuyo medio acudirán á.la Comisión en cuanto les ocurra representar.

2. Se prefija la edad de seis años en los Niños, y la de cinco en las Niñas para su admisión en la Escuela: de primeras letras.

3.  Desde 1º de Mayo basta 3o de Septiembre asistirán á las escuelas por la mañana desde las ocho hasta las once; por la tarde de desde las dos hasta las cinco. Y desde el 1º de octubre hasta el 30 de abril ; por la mañana desde las ocho y media hasta las  once y media; y por la tarde desde la una á las cuatro.  

4. Todos los Maestros acudirán con sus discípulos los domingos y demás días de ambos preceptos, despees de reunidos en sus escuelas, á la Misa mayor a las Iglesias Parroquiales repartidos entre las de Santa María, S. Miguel y S. Vicente, dirigiendo los más' tiernos a la primera indicada y por las tardes acudirán por el mismo orden á dichas Iglesias á Vísperas y Doctrina.

5.  La enseñanza de la Doctrina Cristiana, será una de las primeras ocupaciones de los Maestros, quienes emplearán en instrucción las tardes de todos los. jueves , sábados y medias fiestas, procurando no tan solo que los discípulos sepan de memoria el Astete sino que comprendan su verdadero sentido, que harán entender por medio de explicaciones claras y sencillas, acomodadas á la capacidad de los Niños y Niñas; é igualmente los instruirán a fondo las disposiciones y método para confesarse y comulgar.

6. De las tardes de los citados días jueves, sábados, y medías fies­tas dedicarán una hora á la enseñanza de las principales reglas de civilidad y urbanidad.



7 .No se usará en las Escuelas, del castigo de los azotes; y los  maestros  se valdrán para la corrección de los discípulos  del poste,  palmetas, encierro, exclusión de asientos privilegiados, u otros semejantes  según la clase del delito que cometa el discípulo.

8. Los Maestros deberán procurar que sus discípulos se presen­ten con aseo, y dedicar su atención a que sean moderados en palabras y modales; y respeten como es debido a las Autoridades y Sacerdotes, y mayores de edad; castigando sin indulgencia a cualesquiera que faltase a estos preceptos, y premiando a aquellos discípulos que se aventajen a los otros en virtudes morales y sociales, insinuando a todos el amor a estas virtudes con la mayor dulzura y suavidad.

9.  Si la fatalidad hiciese que alguno de los discípulos fuese tan díscolo que después de  ser corregido con suavidad y castigado con rigor, no diese muestras de enmienda, y su ejemplo fuese pernicioso a los demás niños, el Maestro dará cuenta á la Comisión para que ésta  disponga su expulsión.
10. Cada Maestro tendrá un libro en el que se matricularán por su orden todos los Discípulos, y anotará el nombre, apellido, día en que faltase, causa de las faltas y demás observaciones conducentes, para que pueda formarse juicio comparativo de sus progresos.

11. Habrá exámenes públicos todos los años en la Casa Consistorial el día 26 de Julio, y concluidos se aplicarán dos premios por cada clase de instrucción, y otro por la buena conducta en cada una de las Escuelas en esta forma: dos por Doctrina Cristiana: dos por Leer: dos por Escribir: dos por Contar, dos por Ortografía: dos por Gramática Castellana y tres por razón de buena conducta que en todo componen quince premios.

12. No estará en las facultades de los Maestros, bajo de ningún motivo, el dispensar la asistencia de sus Discípulos a la Escuela sin li­cencia expresa de la Comisión, salvo los días de Domingo y de ambos preceptos, desde 26 de Julio hasta 8 de Agosto, y desde la víspera la de Navidad hasta el segundo día del año, y desde Miércoles San­to hasta el Miércoles de Pascua de Resurrección, Pascuas de Pente­costés, San Prudencio y San Luis Gonzaga, en que se dispensa la a­sistencia qué indica el capitulo 4.°

13 Será del cargo de cada Maestro el aseo y limpieza de las piezas que le estén señaladas para la enseñanza, sin que por ningún título pueda emplear en esta ocupación á ninguno de los asistentes á su Escuela,

14.  La conservación de las habitaciones que ocupen los Maes­tros ha de ser de su cuenta ; y de la Ciudad la de las oficinas destinadas á la enseñanza, como también el retejo.

15.  Ninguno de los tres Maestros ha de poder dar lecciones particulares a quien no sea Discípulo actual de las Escuelas, y aun á es­tos haya de ser en la misma casa de Escuelas y fuera de las horas arriba señaladas.

16. El Maestro principal dará las disposiciones que contemple oportunas para que las puertas principal y del patio de la Correría se hallen abiertas á las horas de entrada y salida de los Discípulos, y cerradas, la principal á la hora competente, y la, del dicho patio luego al punto de concluir la salida de los discípulos por la tarde.
17. Los tres Maestros tendrán obligación de instruir a las niñas, a cada una en su respectiva clase, según y de la misma forma que a los niños, acudiendo para ello á horas competentes por mañana y tarde á su Escuela.

18. Que la Maestra y su Ayudanta observarán con sus discípulas, buen orden, instrucción en la Doctrina Cristiana, y demás aspectos en la educación fundamental propia de este establecimiento; entendiéndose para con ellas el que la edad prefijada para que las niñas sean admitidas a la instrucción de la costura y planchado, sea cuando menos la de ocho años; y la de doce para entrar al bordado; y se las dispensa de la asistencia que para con los Maestros y Discí­pulos indica el capitulo 4. °

19. Que las Escuelas serán gratuitas, según y como se anunció por edictos, sin que los Maestros por razón de la enseñanza pública puedan pedir la menor retribución, lo que se deberá hacer saber al vecindario con copia de este reglamento si mereciese la aprobación de US.

20. Que la Comisión que eso fuere de Escuelas hará observar con el mayor rigor los capítulos ó reglas indicadas y que se estableciesen en lo sucesivo, dando parte al Ayuntamiento de cualquiera inobservan­cia; y los Maestros y Maestras deberán cumplir con exactitud su res­pectiva obligación; bien entendido que en el caso de que alguno fal­tase en parte esenei0 á ello, incurrirá en el desagrado de la ciudad y será depuesto de su empleo.


21. Que estas obligaciones y reglas se añadirá o quitará en lo sucesivo aquello que se tuviese por conveniente para el mayor bien del establecimiento.

Es cuanto por ahora se nos ofrece manifestar y proponer á US., sobre el particular, con sujeción a lo que con su sabia penetración se dignase resolver. Vitoria y diciembre 19 de 1816; Martín Cuesta; Ramón Carlos de Urra; Juan José de Moroy ; Juan Antonio de Retana, Diego de Arriola. Joaquín María de Ugarte é Idígoras.
Enterados S. SS. Del precedente Reglamento, lo aprobaron en to­das sus partes, mandando se observe y guarde exactamente. Que se im­prima y reparta por las vecindades para su inteligencia, haciendo sa­ber su tenor de los Maestros que sean agraciados por la ciudad, para el mas exacto cumplimiento ; y para hacer la impresión se dio comisión al Señor Procurador Sindico General. Decrétese por los Señeres Jus­ticia y Ayuntamiento de esta Ciudad de Vitoria en el celebrado el día 20 de diciembre de 1816 de que yo el Escribano doy fe.
Ante mí
Gabriel de Aragón.   

(Fuente: Centro de documentación de Hª de la Educación en Euskal Herria. Caja 2, carpeta 31)

sábado, 1 de febrero de 2014

LA MAESTRA LEONESA FRENTE AL ANALFABETISMO (1926)


Faustina Álvarez (paisana y colega mía de profesión) fue inspectora de enseñanza en León, allá por los años veinte del siglo pasado.

 Este trabajo que presento es un resumen de un cursillo que impartió en el verano de 1926 a un grupo de maestras. Describe con realismo y crudeza la situación personal y profesional del magisterio femenino de aquella época.

Beligerante, honrada, progresista, esta admirable profesional al servicio de la inspección educativa, no te va a dejar indiferente amable lector.


  

En este cursillo llamado de perfeccionamiento, pero que persigue primordialmente la enseñanza, según se desprende de los temas a desarrollar, en el que intervienen personas de tanto prestigio y demostrada cultura como las que nos han precedido y nos siguen en el uso de la palabra., no podía dejar de oírse la voz de la mujer, factor de importancia capital en los asuntos que nos ocupan, y yo, no como Inspectora de la provincia, cuya intervención, podía tomarse como el cumplimiento de una obligación ineludible, sino como Maestra, traigo a representación de todas mis compañeras de la provincia, Y al ocupar este puesto honroso, no empiezo pidiendo perdón a mi osadía, ni benevolencia para, mis modestas opiniones, creo sinceramente que ocupo ahora el lugar que me corresponde aquí, y voy a hablar con la tranquilidad con que lo hago en mis escuelas, con mis Maestras, en las reuniones que celebro anualmente en los Partidos cuando hago la visita de Inspección, y en mi hogar, cuan do marco a mis hijos el camino a seguir en la sociedad. ¿No estamos tratando de asuntos de enseñanza? ¿No es esto una escuela y un hogar?


 Pues bien, estoy en mi elemento, estoy entre los míos. La Maestra leonesa frente al problema del analfabetismo, es una voluntad y un corazón. Conozco la provincia de León porque de aquí soy natural; la escuela rural, porque fui Maestra de pueblo a los 23 años y las Maestras leonesas, porque hace 6años que con ellas convivo, he sentido sus amarguras, alentado sus ilusiones, con la esperanza siempre de un próximo resurgir, y perseguido con ellas el ideal de regenera ion social, base del engrandecimiento de la patria, que empieza en hogar, siendo su principal factor la mujer, y termina abarcando la humanidad toda sin egoísmos de estrechos límites, como una gran que aspira al bien común, y siempre la mujer, hija, hermana, esposa y madre es el factor insustituible, la llama del fuego sagrado, al calor al cual se templan ]as pasiones, se avivan los entusiasmos y se consignen los triunfos. Pero la Maestra leonesa, fijándome preferentemente en, la rural, vive sola en los riscos de sus montañas, menos fuertes que su voluntad, laborando escondida en la obra, grande, que. El instinto, dice que es buena.


Ocupa locales infames, sin protesta; carece de los medios indispensables para trasmitir la enseñanza, siendo la misérrima consignación que para material recibe, insuficiente  para atender a las necesidades de aseo y calefacción del local; la rodea un pueblo hostil que no siente la obra educadora en la mayoría de los casos, que discute sus métodos de enseñanza, trata de imponer la organización escolar, y le duele el mísero sueldo de 2.000 pesetas (al año) que cobra por un trabajo que creen tan fácil. Su corazón la convierte en mártir por tiempo no se ha sabido educar su voluntad.

  

 En las Memorias anuales que sobre el estado de la enseñanza elevo a la Superioridad, he dicho noblemente toda la verdad del mal de que adolece -nuestra legislación; decía en la de 1921 —«A pesar de las modernas teorías la escuela rural se arrastra penosamente do minada por una rutina agotador, en una, máquina parlante.


 Al Maestro le desespera la falta de vocabulario del niño, desconoce en absoluto la psicología infantil, le quiere necesariamente adulto, que comprenda y exprese sus ideas con regular perfección, y de aquí que le obligue a estudiar una y mil veces la definición estampada en el libro de texto, sin admitir ni indagar siquiera si el niño podría darle una propia que tendría, el mérito indiscutible de la asimilación de la idea.


  

La legislación marca normas fijas para la preparación del futuro Maestro, y los esfuerzos generosos del selecto personal de las Normales se pierden en gran parte. Es ese fárrago indigerible de asignaturas, abarcadas con violencia, el que le obliga a aceptar el trabajo hecho por que no tiene tiempo para la investigación, atrofiando inteligencias y debilitando energías Por eso no salen capacitados para completar por si mismos la cultura que les falta, y para triunfar en unas oposiciones necesitan otros dos anos de preparación especial, acaso con el mismo profesor, que a veces descubre en el futuro educador aptitudes insospechado pechadas. El mal parte de la base. Si ese alumno tiene suerte y se coloca en una población, irá poco a poco reflexionando en lo equivocado de su formación y si es modesto en sus necesidades económicas y tiene fe en la obra de la educación, llegará, a cambiar radicalmente los procedimientos que emplearon para él y podrá ser el educador de sí mismo y el de los otros, arrastrando siempre la falta de origen y esquivando lamentables equivocaciones; pero si, como la mayoría, sin poder completar esa segunda preparación, va al pueblo rural, su fracaso al frente de la escuela, es seguro. De aquí el desánimo, la muerte de la iniciativa y la conversión del educador en máquina que funciona automáticamente


Perdónese la expresión de estas verdades amargas, estoy contando mi historia, estamos en familia espiritual, y podemos oírla. Este estado de cosas se agudiza si la encargada de la educación es Maestra: la vida de familia, los cuidados de la maternidad absorben gran parte de su tiempo. ¿En qué Normal se le enseñó Puericultura para sistematizar la crianza de sus hijos y dar lecciones para los hijos de los demás? (¡De cuántos infanticidios serian responsables las madres más amorosas si la Bondad divina no las absolviera en gracia a su ignorancia!) ¿Se le ha enseñado a sentir las satisfacciones del deber cumplido sin vacíos; a ver en los ojos de los niños que educa ese relámpago de inteligencia que surge, cuando ante una explicación sugestiva y un ahondamiento sagaz del educador, sale el alma a las pupilas del niño, dejando en el corazón del Maestro una satisfacción que no se olvida, un goce que no tiene precio? ¿Hay alguna asignatura de su carrera que se llame vocación profesional? Yo admiro a estos mártires del deber, los esfuerzos sobrehumanos pie realizan para cumplirlo del modo que lo sienten.


Yo pedí en esa Memoria, a que antes aludo, cursillos de enseñanza dados por los Inspectores, en las capitales de provincia a los Maestros y Maestras que más los necesitasen, que sirvieran para quitar la nota deshonrosa de derechos limitados; que duraran un mes, el de Junio (ya daré luego la razón de esta preferencia); subvencionando al personal deficiente; abarcando el pequeño programa; fortaleciendo el ánimo de estos pobres desterrados enfermos del espíritu, para que volvieran a sus montañas renos de optimismo para seguir Con abnegación. No pude conseguirlo. La visita de Inspección no basta para corregir defectos salientes de preparación profesional; tres horas o cinco como máximo al año, o cada dos, para indagar el funcionamiento de una escuela, el estado de la  enseñanza, y dejar una estela de orientación que sea un consuelo y una esperanza, es sencillamente absurdo, Por eso proponía yo los cursillos de enseñanza. Conozco bien esta provincia; el pastoreo reclama al niño desde (i arios hasta 12; salen en las primeras horas de la mañana y vuelven a las once; ya la escuela se ha cerrado.

 El carácter de temporeras con que funcionaron la mayor parte de las escuelas mixtas, originó una costumbre a la que el pueblo se ha habituado por necesidad del trabajo del campo. La escuela no se adapta a las circunstancias de los pueblos; en el mes de Junio no asisten los niños a la gran mayoría de las escuelas, por eso elegía yo ese mes para los cursillos, no habría necesidad de dejar suplentes; el Estado abonarla la mitad del sueldo de cada Maestro; suponiendo que el gasto de cada uno fuera el total, bien podría sacrificar la otra mitad para curar una enfermedad del espíritu, como la sacrifica cuando obtiene la licencia por enfermo del cuerpo. Los Inspectores no tenían dietas especiales, cumplían la principal misión que les está encomendada. Al volver estos Maestros a los pueblos, la clase se haría única y sólo de dos horas, desde las once hasta la una, la lección seria ocasional; conversaciones amenas e instructivas; dedicadas al hacer; cristalizando lo más notable en el diario del trabajo del alumno. Los niños asistirían con gusto; no olvidarán durante todo el verano lo que habían aprendido por el invierno, la enseñanza ganaría mucho y el analfabetismo recibiría rudo golpe.


 Pero con todas las deficiencias apuntadas, de las que la Maestra es el mínimo culpable, es ella la que tiene más valor ante mis ojos y por la que sintió más piedad. Ella ha sido é31 titán de su escasa cultura. Hace menos de 100 años, un Ministro de España, Calomarde, dictaba un Reglamento sobre la enseñanza primaria que decía: «No será condición indispensable en las escuelas de niñas, que la Maestra sepa escribir, podrá, tener un Pasante. Y este Reglamento publicado en 1825 entró en vigor en 1838. ¡Pobre mujer, si a la Maestra no se la exigía saber escribir, qué cultura podrían esperar las demás!

Nos referimos a las clases populares. Más tarde se fueron desterrando preocupaciones y limando asperezas; se le fueron concediendo derechos sagrados, pero con limitación injusta, recelando siempre del uso que pudiera hacer de ellos. Era el hombre el legislador. Y sin embargo, en las estadísticas sobre el analfabetismo, la mujer ha dado un porcentaje de cultura muy superior al hombre en estos últimos cien años. Ella, con verdadera voluntad de hierro, se introdujo en las escuelas, y llegó a las Universidades teniendo que disfrazar su sexo vistiendo traje de hombre, como Concepción Arenal, para poder demostrar, sin jactancia, que en las mismas condiciones podía llegar a valer tanto corno sus ilusiones en listas de aspirantes que no acaban de cubrirse; advirtiendo con él.


Hoy el derecho de la mujer a la ciencia ya no se discute, y aun se la prefiere al hombre en determinados ramos del saber; pero el esfuerzo que supone haber conseguido esa rehabilitación en tan corto tiempo, no se le reconoce con justicia. Volvamos a la Maestra nacional siempre postergada ante el hombre. Se le exigen los mismos deberes; aun ha de aprobar cuatro cursos de labores en las Normales; en oposiciones se les exige un ejercicio más, y sin embargo, no se le reconocen los mismos derechos. Hubo un tiempo en cine se dio preferencia a la Maestra para regir escuelas mixtas; casi todas las de esta provincia se proveyeron en mujeres inteligentes y trabajadoras, que desempeñaron el cargo con amor y constancia por la misérrima remuneración de 60 a 90 pesetas anuales. (Yo regí la de Llanos deAlba, en esta provincia, por espacio de dos años, recibiendo 90 pesetas por cada uno; tenía el Titulo Superior y unas oposiciones aprobadas). Los pueblos estaban contentos; la Maestra no se dedicaba a otras labores que a su escuela y sus niños; desempeñaba el cargo con fe, sin ambiciones; pero se establecen las clamas de adultos sólo en las escuelas regidas por Maestro; los pueblos protestan, se quita la preferencia a la Maestra para las escuelas mixtas; y la mayoría elige Maestro por las ventajas de una clase que a la mujer le estaba vedado desempeñar. Aun arrastramos la injusticia del legislador. La niña no tiene clase de adultas donde afianzar los conocimientos que adquirió en la escuela, siempre de prisa y con deficiencias por que el hogar y las ocupaciones de la mujer la reclaman desde la más tierna edad. Después si, se han creado clases de adultas especiales, en los Distritos Universitarios; pero esto no resuelve el problema del analfabetismo de la mujer más que en 11 poblaciones españolas, La Maestra, sufrida y silenciosa, no ha protestado; no ha sabido alzar su voz pidiere  reclamando justicia equitativa; ha visto como las escuelas son ocupadas por muchos Maestros que sólo esperan, para dejarlas, otro destino más lucrativo; ha sentido como pasan los años, llevándose pena, que existen vacantes masculinas por falta de personal que las solicite, y leyendo que algunas Secciones, ante el problema, solicitan adjudicar a Maestras las plazas que por la causa anterior quedan desiertas


Y aún temen que se acceda a eso, ante la humillación de que el pueblo les dijera: No quiero Maestra para la educación de mis hijas, porque necesito clase de adultos para mis hijos. No hace ocho días, que al recoger una información vecinal me decían las madres: —Firme usted por mí, señora, – ¿Es que ustedes no aprendieron a escribir? Sí, pero como no volvimos a usarlo, después de salir de la escuela, a la que pudimos asistir poco, se nos ha olvidado. Y, ¿se pretende desterrar el analfabetismo cuando a la madre de familia se le ha olvidado escribir? Es la madre la que se afana por enseñar a hablar a su hijo, le quiere más que a su vida con un amor casi salvaje; ella entiende sus necesidades, sus gustos y sus caprichos; pero teme que sufra porque no le comprendan los demás, y se apresura a desatar su lengua y sus miembros con milagros de ingenio, paciencia y perseverancia. No siente las necesidades del espíritu de su hijo y por eso no se ocupa de ellas, dejando a manos mercenarias el cuidado de satisfacerlas; para lo primero la ha preparado la naturaleza, para lo segundo no la ha preparado la educación. Es menester que se corrijan las equivocaciones; la mujer tiene la misma necesidad que el hombre de la cultura; las clases de adultas son de más importancia y trascendencia para el hogar y la sociedad que las de adultos. Si el Presupuesto económico del Estado no lo permite de una vez, repártase equitativamente el beneficio, que no hay razón para una desproporción humillante: León, por ejemplo, tiene 10 clases de adultos y ninguna de adultas. Y, las escuelas mixtas que hoy existen servidas por Maestra, único centro de cultura de los pueblos, ¿por qué no han de tener clases de adultos, mixtas también? ¿Qué se teme? ¿No van juntos al baile muchachos y muchachas? Hace ya un siglo, decía Concepción Arenal: « ¡Sería fuerte cosa que los señoritos respetasen a las mujeres que van a los toros y faltaran a las que asisten a las aulas! ¿Y, por qué habían de faltarles, si se habían educado juntos en la misma, escuela y con la misma Maestra? Hoy ya asisten juntos los dos sexos a todos los Centros de educación, ¿por qué separarlos solo en la escuela primaria, única enseñanza que recibe la mayoría? Los peligros del instinto material, solo se evitan educando el espíritu. Otra de las causas del analfabetismo es la carencia casi absoluta de escuelas de párvulos; en esta provincia sólo existe una en la capital, con más de 200 matriculados. A estas escuelas debería mandarse un. Personal especializado; con locales y material convenientes, y crearlas con profusión en los pueblos. Desde los tres a seis arios el niño está abandonado en el arroyo, si no resta los otros mayores a la escuela unitaria para que le cuiden, porque los padres no pueden dejar las faenas del campo. La Maestra leonesa frente al problema del analfabetismo es una voluntad y un corazón, pero quiere que se la proteja y ayude en la gran empresa. Oriéntesela, dignifíquese; hágase llegar a ella una justicia amorosa y persuasiva. Que sea la mujer la que dicte las leyes que ha de cumplir; que sea otra mujer la que defienda sus intereses sagrados, la que la enseñe, la que la corrija, la qua le muestre desinteresadamente el camino a seguir, ocultando entre las flores de sus afectos las espinas de la ingratitud; que en el corazón generoso de otra mujer pueda confiar sus inquietudes sin recelos, para abordar valientemente el problema, que nos ocupa. Hablando de las aspiraciones de las Maestras de los pueblos rurales, de esas enfermas de tedio y de abandono espiritual escondidas en los valles leoneses, decía yo en la Asamblea de Inspectores de 1921, en la que tuve a mi cargo la ponencia de la Inspección femenina: «Es conveniente, necesario, ineludible e inaplazable que se creen tantas Inspecciones femeninas como sean menester para que todas las escuelas públicas y privadas servidas por Maestra sean visitadas y orientadas por la mujer; y vamos a dar la razón en que se apoya nuestra afirmación categórica. Estamos en el siglo XX en que la mujer de todos los países cultos reclama y obtiene iguales derechos civiles que el hombre, los ansío para todas las españolas y temo que se los den antes de tiempo; anees de que estén suficientemente capacitadas para que el libre ejercicio de los mismos no sea un fracaso. Hay que prepararlas para que tengan base sólida en que apoyar su libertad e independencia, nadie corno la mujer puede orientar y formar a la mujer. Se equivocan los que piensan que el hombre está más capacitado; el hombre, cuando mas, podrá formar mejor la inteligencia, pero el corazón y la voluntad de la mujer, salo lo formará otra mujer de voluntad y de corazón». La Maestra forma la nueva generación, es una madre más perfecta, sin el inconveniente del ciego instinto y con la ventaja de la mayor cultura. La Inspectora es una Maestra de superiores conocimientos; ella ve más amplios horizontes y dirige y orienta conforme a exigencias sociales y necesidades de la época que por las circunstancias del cargo conoce mejor; ella sólo debe abarcar la responsabilidad de la educación femenina en su totalidad. Y nada de temores ni contemplaciones a la debilidad de su sexo, debilidad sólo aparente y en la que se le ha hecho creer a fuerza de repetírselo desde que ha sabido oír.  Ella es tan capaz como el hombre para desempeñar el cargo de Inspector con todos sus inconvenientes y responsabilidades; pero hay que seleccionarla rigurosamente. Se necesita una vocación decidida y puesta a prueba, porque de ella depende el éxito del destino. La Inspectora, como el Inspector, debe llegar al último pueblo de la provincia donde exista otra Maestra como ella para atentarla y orientar su labor educadora. Debe tener una resistencia física capaz de contrarrestar las mil incomodidades, poder caminar 10 o 12 kilómetros a pie sin cansarse. Saber montar a caballo para recorrer más largas distancias por entre breña, y matorrales, sin necesitar guía que lleve el ronzal; no preocuparse del frío ni del calor, de tener que dormir en la mala cama de una taberna o comer unas sopas de ajo, porque en muchas ocasiones no tendrá otra cosa. Debe preferir los pueblos más apartados, porque allí hace más falta su labor. Debe tener por lo menos 30 años; haber sido Inspectora interina bajo la dirección de un Jefe muy capacitado, y tener una personalidad propia, capaz de imponer con su mirada al hombre más libertino. No aceptará ni dentro ni fuera de la oficina y de la zona, otras consideraciones que las .que la educación exige a los hombres entre sí, de tal modo, que haga olvidar su sexo para que se vea en ella, sólo al funcionario probo con todas las cualidades que se exigen para ser tal. Debe tener formado el verdadero carácter mora], y sentir con tal fuerza el ideal regenerador que todo lo posponga a la consecución do su fin. Su ternura de mujer sólo debe desbordarse en la escuela; sencilla y acariciadora, debe hacerse desear, y su visita constituir el premio a la aplicación perseverante del niño y la Maestra. Sin egoísmos particulares con un amplio espíritu de justicia, la aplicará serenamente, prudentemente, sin retroceder ante nada ni ante nadie; teniendo para ella el mismo valor los vituperios, que las alabanzas, ante la tremenda responsabilidad de su misión. La que no posea estas cualidades será un fracaso. La Inspectora así formada, es la única capaz de abarcar la responsabilidad de la educación de 1J a mujer que ha de formar al hombre y servirle de compañera, y que, desde el hogar y la escuela, echará en firme los cimientos de una sólida civilización, engrandecimiento de la España del porvenir. Y aunque los Inspectores de hoy, posean todas estas cualidades, nunca su actuación en la escuela de niñas, dará el rendimiento que de la Inspección femenina puede esperarse.


La diferencia del sexo; la falta de confianza mutua el respeto a la mujer, y la protección y galantería impuestas al hombre por la naturaleza y la sociedad, impiden, por lo menos, la compenetración de sentimientos y aspiraciones, cuando razones de moralidad no hablan más alto interponiendo una valla infranqueable entre el subordinado y la autoridad, que ha perdido su fuerza moral. El problema del analfabetismo se resuelve con amor. Toda mujer lleva un niño dormido en el .corazón, porque Dios lo quiso, dijo bellamente el poeta; el hombre del siglo XX lo lleva despierto en la inteligencia, porque las necesidades sociales se ]o exigen; pero yo afirmo categóricamente, con la experiencia de 32 años de vida profesional, y con la obsesión de un ideal que es mi vida: que-el problema del analfabetismo solo se resolverá cuando se asocie la mujer a la legislación de las leyes que regulan la enseñanza; -cuando de las manos de la madre por la naturaleza, pase el niño a las de la Maestra, madre por la inteligencia y el corazón; cuan.do por el amor espiritual se haya conseguido ahogar los impulsos groseros del instinto; cuando desde la escuela se formen los niños para un hogar consciente, y cuando desde el hogar consciente se haya formado una escuela responsable.



CONCLUSIONES


Que se asocie la mujer a la legislación que regula la        enseñanza primaria.

Construcción directamente por el Estado, de casas viviendas para los Maestros, locales escuelas dotados de material pedagógico y científico.

Preparación especial de la Maestra, con miras al hogar y a la familia.

Establecimiento con profusión, de escuelas de párvulos, con personal especializado.

Preferencia a las Maestras para desempeñar escuelas mixtas, y que tanto éstas como las unitarias, tengan clases de adultos y adultas.

Que toda escuela pública o privada servida por maestra sea visitada y orientada, por la inspección femenina;

Que se reserven por lo menos la mitad de las vacantes de Inspección para ser provistas en Maestros y Maestras en ejercicio, exigiéndoles las garantías que se estimen convenientes.


                                      Faustina Álvarez


León, 17 de Agosto 1926